Viajo sin huir, pienso en todo y en todos, extraño la presencia de dos o tres personas, mis amigos.
Viajo sin huir, al reencuentro con viejos camaradas, extrañé su presencia marina, su esencia viajera, su furia ante las olas.
El desierto me fascina,
me gusta su peculiar fiereza,
su fuerza,
su belleza.
Me gusta el mar,
que me recibe como a un viejo amigo,
que me da una tunda cuando trato de remontar las olas,
que me tumba y me estrella contra la arena.
Mis manos huelen a aceite para pulir tablas,
mis rodillas tienen costras de sangre que demuestran mis oxidadas habilidades,
Estoy feliz. Sólo por hoy... estoy vivo!
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

0 comments:
Post a Comment