Saludos amables lectores. Todos los que me conocen saben que soy un gran fanático de las novelas de terror, misterio y suspenso y desde hace tiempo había estado pensando en crear una serie de relatos que combinaran estos géneros. Uno de los grandes pasatiempos de mi grupo de amigos es reunirnos en algún lugar y contar historias sobrenaturales. De entre mis amigos destacá Iraní Salgado quien me inspiró por la cantidad de relatos que sabe, es nuestra Mary Shelley, a crear la serie de historias que publicaré a continuación. Es justo también dar un reconocimiento a Jorge Pastrano con quien discuto todo el tiempo sobre posibles explicaciones a todos los sucesos misteriosos que a veces ocurren a nuestro alrededor y con quien he vivido también ciertas experiencias que también plasmaré en subsiguientes relatos.
Para poder darle continuidad a todas las historias, he creado un personaje que es una especie de detective de lo sobrenatural. Obviamente notarán la influencia de Dupin, de Sherlock Holmes, de Hellblazer, Hellboy y otros más, lo que no me parece que sea escribir sobre un tema rebuscado sino muy al contrario es un giro interesante el crear un detective que esté ambientado en México, en donde hay infinidad de historias que merecen ser contadas. Es así que nuestro detective se enfrentará a viejos mitos como La Llorona, el Charro Negro, Los fantasmas de la Guerrero y algún narcosatánico, además de viejos mitos de folcklore internacional, como Baba-Yaga o el Gólem.
En este sentido pretendo además utilizar el concepto literario de Wold Newton Family del escritor Philip José Farmer quien pone en una sola línea histórica personajes que en origen no tienen que ver entre sí, como Phileas Fogg, Allan Quatermain, Raffles, Tarzán y Doc Savage entre otros y que han ocupado literatos como Alan Moore en The League of Extraordinary Gentlemen Y Jean-Marc Lofficier en Tales of the Shadowmen. Es así que en algún momento nuestro héroe mexicano tal vez se tope con algún "detective" de lo sobrenatural de otro país o del nuestro para compartir aventuras.
Principalmente lo que quiero es divertirme contándoles historias y que ustedes se diviertan leyendolas.
Publicaré episodio por episodio en este mi blog personal hasta completar una narración completa y seguiré con las demás de la misma forma. En algunos momentos seguiré subiendo otras cosas pero es cuestión nada más de seguir la narración buscando el título y los capítulos que le siguen.
En general no hacía promoción de este blog, sin embargo a partir de ahora pues lo abro a todo el público que tenga deseos de leerlo y a cambio pido nada más sus opiniones acerca de estos textos.
Es así que si gustas de leer historias de terror, pues apaga la luz y disfruta de las suguientes narraciones, ésta es la primera entrega de la primera historia que titulé:
El Caso de la Tienda Departamental y su niño fantasma.
Si había algo que francamente odiaba del mundo sobrenatural es su tendencia a dramatizar todo. Ya fuera un fantasma, un vampiro, un mago o el demonio mismo tendían a ser teatrales en diversos niveles. Ay mis hijos, Ay mi camino perdido, Ay mi status de ángel que se perdió hace eones. Hueva.
Siempre se quejaban de algo y para ser honestos me aburrían.
Soy el descendiente de una larga estirpe de esoteristas y gracias a una apuesta ganada por uno de mis antepasados directos a un demonio primigenio llamado Nyarlathotep, el primogénito de cada generación de mi familia tiene el “don”. Algún día contaré esta aventura que selló el destino de mis antepasados quienes tienen una serie de historias que siempre acaban con una enseñanza moral y que eran mi fascinación cuando era niño y Carlota mi tatarabuela me las contaba con su voz gutural y gesticulaciones espectrales lo que a mis ojos era mucho mejor que ver Dimensión Desconocida. Digamos que a mi me arrullaban con historias de fantasmas.
Carlota siempre decía que el “don” de ver más allá es una delicada decisión personal en su uso. Decía por ejemplo que si no lo usabas este se somatizaba y tenías enfermedades crónicas que te debilitaban, o que si lo usabas para el mal este en una especie de bumerang karmico regresaba para golpearte cuando tuvieras la guardia baja. Es mi caso y francamente para mí no es más que una habilidad extra para poder ganarme la vida, no más allá que visión para los negocios, una sonrisa encantadora o ser estructurado para hablar.
En este sentido me beneficia mucho en mi negocio que son las antigüedades, traficar con el pasado puede llegar a ser redituable cuando uno puede determinar en base a las maldiciones, entes o escalofríos que se mueven alrededor de un objeto su verdadero valor o su verdadera historia.
Sin embargo…
…sin embargo… tenía sus inconvenientes. En primer lugar el reclamo constante del fantasma de mi abuelo de que desperdiciaba mi talento y no solamente eso, sino que me atrevía a prostituirlo. El clásico lamento familiar… haz algo con tu vida. Bueno, al diablo, yo no soy como él, el gran José Eusebio Soriano, compañero de aventuras de Antor Szandor LaVey, amigo personal de Kenneth Anger y discípulo de la Alta Magia de Aleister Crowley. “Yo no soy tú” un mantra que hacía que mi abuelo me retirara la palabra durante meses y me dejara en paz. No era que no lo apreciara, al contrario, le quería mucho, pero era verdad, yo no era él y él por desgracia no se conformaba. En fin, todos tenemos ese tipo de problemas con los padres y a veces, como en mi caso, con sus espíritus.
Segundo lugar de inconvenientes. El hecho de que en mi tienda ubicada en la conocida Plaza del Angel de la Ciudad de México, se me apareciera cuanto sobrenatural con problemas hubiera a la redonda.
Para mí el problema básico es que no compraban nada, que cuando estaban aquí provocaban incomodidad a mi clientela regular quien se disculpaba y se retiraba sin poder explicar el porque de su repentina molestia y que además, y esto era lo peor, querían ayuda sin dar nada a cambio. Cuando uno tiene cierto conocimiento sobre ciertas cosas, las cargas espirituales son cuestión de una visita al mercado del Sonora para exorcizar los encargos del otro lado. Regularmente es cuestión de agradar al semidios correcto o a la corriente energética adecuada con una ofrenda de hierbas y tal vez algún animalillo pequeño para que uno quede más limpio que una cuchara de plata pasada por braso. Sin embargo no puedo estar aliviando cuanta alma en pena se aparece, así que, o los ignoro hasta que se van o recito un padre nuestro en latín lo que los confunde y terminan por irse, un poco deprimidos eso sí, pero al final, bueno… ¿Todos tenemos problemas en la vida, no?, o en la muerte… pero bueno, según cuentan allá es igual que aquí.
Así que, los problemas de los inmateriales y los malditos me tienen sin cuidado.
Pero a veces los dejo hablar, no por ser dramáticos y llorones son menos interesantes.
En ese sentido, las visitas que eran una verdadera excepción eran las de Empusa quién fue liberada una mañana de otoño por una dependienta torpe en la tienda de al lado, al romper una antigua máscara griega del rostro de Xanthias, para ella no fue más que un enorme regaño por parte de la dueña que era una cuarentona gruñona y nada amable, así como un subsiguiente despido. Pero para mí fue el inicio de una relación más que memorable.
Revisaba un busto de yeso de Napoleón de finales del siglo XIX que me habían traído esa mañana y que recibí con indiferencia pero que ahora revisaba con taimado entusiasmo, si podía conseguir un buen precio, la ganancia y su colocación serían un verdadero bocado. En eso reflexionaba cuando sonó la campanilla de la entrada y levanté la vista. Era Roberto Chiñas, quien era un agente de la Agencia Federal amigo mío y que consultaba conmigo ciertos casos en los que estaba involucrado la santería ahora tan de moda entre el narcotráfico y el bajo mundo. Llevaba de la mano a su pequeña hija de 5 años Fernanda, era padre soltero y algunas veces además yo le servía de nana, aceptaba cuidar a la niña porque desde que era un bebé era una criatura silenciosa, graciosa y bien portada. Podía pasarse horas contemplando todo lo que había en la tienda y jugando con un pequeño muñeco de tela que aún a mí se me antojaba horrible pero que era su adoración sin hacer la mínima travesura.
-Necesito que me la cuides hasta la noche, hazme ese paro, ¿no?- dijo Chiñas, mientras levantaba un pequeño niño dios que tenía los ojos bizcos y que siempre le gustaba observar cuando venía a la tienda, más por nerviosismo por las otras piezas que por un interés verdadero en la iconografía católica antigua.
-Déjamela, no hay problema, yo la cuido- le dije mientras la niña pasaba de su mano a la mía y que para mí siempre me despertaba una ternura paternal que en general no tenía si se trataba de otros niños.
-Es que no llegó la señora que me la cuida, ya sabes, luego es difícil- dijo, acariciándole el cabello. –Bueno, te portas bien Fernanda- se despidió Chiñas a lo que la niña asintió, en cuanto su padre se despidió y salió por la puerta, su atención se posó en un gabinete que me había llegado la semana pasada y que estaba tapizado con motivos negros y dorados lo que le llamó poderosamente la atención. Una verdadera conocedora pensé para mis adentros y reflexioné que siempre las piezas que realmente tenían mayor valor la fascinaban, lo que me provocaba un poco de admiración y solidaridad profesional.
-¿Ya desayunaste, Fer?- Le pregunté sonriente a lo que la pequeña respondió con un movimiento afirmativo y empezó a caminar por la tienda. –Bueno, de vuelta al trabajo- pensé, pero de repente en la tienda de al lado se escuchó que algo se rompía y un raro escalofrío me surcó la espina. Fernanda volteó y me miró fijamente, de alguna manera también lo había sentido. Me paré y asome, algunos gritos. –Bueno, creo que están regañando a alguien por romper un plato antiguo- le dije a la niña, regresé a mi lugar pero ella se quedó parada en la tienda. La sensación de escalofrío todavía estaba presente lo que me dejó unos instantes pensativo. Entonces pasó.
Un inmaterial puede manifestarse de distintas formas, como humo, como un animal o no, en este caso era esa la sensación de su presencia. –Fernanda, ven para acá- le dije a la niña, sin embargo no obedeció. Me acerqué hacía ella y súbitamente volteó, sus ojos eran negros como los de un tiburón. –Maldita sea mi suerte- pensé y me paré en seco.
-¿Quién chingados eres?, habla, en este punto sabrás que no soy una hierbera y creéme no quieres hacerme enojar- Dije firme, pues con los espíritus como con los perros y cierto tipo de personas no puedes demostrar debilidad, el hecho de que hubiera poseído el cuerpo de la niña no me preocupaba tanto como que la hiciera lastimarse.
Y entonces habló.
-Nakdraaaaaa dupta, Sipta valosuma Empussssaaaaa- (Me llamán de muchos nombres, tú dime Empusa) Dijo con la voz de una anciana malvada.
-Mta, madre- pensé, Empusa es una demonio griega de muy mal carácter y si mi memoria no me fallaba, bastante poderosa.
-¿Puedes entenderme no?- le pregunté mirándola fijamente a esos ojos obscuros y vacíos.
-Shhhhhhhhhhaaaaaa- Dijo el ente a través del cuerpo de la niña que permanecía totalmente quieta.
-Si quieres un cuerpo te puedo dar el de un taxista o un microbusero, pero no este- le dije.
-Drasssstiiiii, Naruh- (Este me gusta), dijo malévola la voz de anciana.
-Que tienen los niños que tanto les gusta a estos imbéciles- me dije, mientras daba unos pasos atrás hacía mi escritorio sin quitarle los ojos de encima.
Thursday, December 25, 2008
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8 comments:
esperare con ansias las partes subsecuentes de tan buen relato, el hecho de conocer a sus protagonistas añade atractivo al priyectarlo en mi television interna.
excelente relato como iempre!
¡Wow, Me gustó! Me encanta tu narrativa. Por cierto, te regalo un muy trillado "Feliz Año"...ya sabes: nunca sobran y a veces si faltan.
uff està rebueno el cuentito.. memocionado mucho.
te hablo en la semana va?
:)
Hace algún tiempo que no leía nada sobre horror o misterio que se hiciera en nuestro idioma, ya no digamos en nuestro país. casi siempre nos toca, en el mejor de los casos, una pulcra traducción que me recuerda a las peliculas de canal 5. hace falta esto, historias con un contexto y referencias comunes y no comunes que nos dejan ver mas adentro.
ya quiero saber que sigue!!!
deben tener algo especial los niños, hasta los curas van por ellos......
Me va gustando!
De pronto me recuerda un poco a otras cosas, por lo mismo me resulta familiar, también por las referencias, me ubica perfecto y eso me gusta.
Voy por el segundo chapter!!
Mariana.
Viejo, cuando te juntes con amigos a recolectar relatos para inspiración, invitame. Tengo un par muy buenos. Muy buena idea.
Satan®
...Interesante, pude visualizar cada escena, cada movimiento...no despegué la mirada de la pantalla mientras seguía tus palabras... estoy pendiente de las siguientes entregas de este relato. Excelente!
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